La tecnología plasma
El plasma es el competidor de la tecnología de cristal líquido en el mercado de los televisores finos. En media, estos monitores tienen nueve centímetros de espesor, lo que hace con que se parezcan a un cuadro. La tecnología es utilizada en monitores de grandes tamaños, normalmente con más de 40 pulgadas. Además, son imbatibles en lo que a calidad de imagen se refiere, incluso si comparados con las pantallas de LCD. Los TVs de plasma, que pueden tener hasta 60cm de diámetro, son superados por los de LCD en sólo un quesito, que sin embargo es fundamental para el consumidor: el consumo de energía. Telas de plasma consumen hasta 10% más que TVs de cristal líquido de proporciones semejantes.
Los fabricantes han invertido sobre todo en el mercado corporativo, por lo menos hasta que los precios se reduzcan a niveles más asequibles al consumidor doméstico. Aun así, ya hay mercado para consumidores domésticos, sobre todo en el segmento de home theatres.
El gran diferencial de los televisores de plasma es la calidad de imagen. Los productos más avanzados llegan a un nivel de contraste hasta cinco veces más grandes que sus similares de LCD. El brillo y la resolución de imagen también bordean la perfección, superando los de los aparatos de retroproyección. Otro punto importante es el peso, que llega a ser casi cuatro veces menor que el de un TV de rayos catódicos.
Los monitores de plasma llegaron al mercado con otras dos ventajas: la primera es que la mayoría de los modelos ya está lista para funcionar con el patrón de televisión digital, y la segunda es el formato widescreen, que tiene las proporciones rectangulares de las pantallas de cinema. Esto permite al telespectador ver películas en DVD sin las barras negras en las partes superior e inferior de la pantalla. |