Todo se cata desde el momento mismo en que se acerca a nuestros sentidos porque es todo el organismo en que se dispone, se prepara para sentir determinadas cosas. Para ser apreciado el producto se requiere atención y saber analizar aumenta el placer de catar diez veces más. De la misma manera que el vino también se pueden catar la yerba mate, el té, el café, el aceite de oliva o los destilados, ya que presentan una gama infinita de aromas y de sabores naturales para quien quiera interpretarlos. Si bien cada producto tiene sus propias características y técnicas de cata, los sentidos que intervienen son siempre los mismos: vista, olfato y gusto.
Si bien la yerba mate es uno de los productos con más tradición de consumo en los argentinos y tomar mate una costumbre muy arraigada a nuestro acervo cultural, la cata de yerba mate es algo nuevo. Concentrarse en los colores, los aromas y sabores es una rutina de aficionados y profesionales mas bien reciente. Los aspectos organolépticos de la yerba provienen de la planta en sí misma (Ilex Paraguarencis) y fundamentalmente de la elaboración, de cada una de las etapas que luego influirán en el producto final.
- Vista: debe ser verde clara, se puede mirar sobre un fondo blanco o sobre nuestra mano y, si somos más detallistas, habría que mirar que el color sea armonioso entre la yerba, el palo y el polvo que presente. Si los palos son parejos y no están astillados, mejor, y si notamos hojitas negras, entonces estamos en presencia de una yerba que, en algunos de los procesos, se quemó parte de la hoja.
- Nariz: también en nuestras manos (que deben estar bien limpias) se realiza la primera nariz para ver que aromas se pueden encontrar y la segunda, ya en el mate, y humedecida con agua tibia, para encontrar los nuevos aromas que se desprenden. Lo más característico es un olor a hoja fresca con leve tostado, que no muestre señales de encierro, rancio o humedad. En cuanto al mate, el mismo no debe interferir en el aroma, debe ser neutral, siendo el de vidrio el más indicado, no así el de calabacita o madera, que ya presentan sus propios aromas.
- Boca: generalmente, la yerba mate sabe a algo herbáceo, tostado, pero siempre sabores agradables. El amargor no es considerado un defecto sino un sabor característico, siempre y cuando esté equilibrado y no sea lo único que resalta.
- Conclusión: son necesarias entre 3 y 4 cebadas para que la yerba mate se abra. Se tiene en cuenta el tiempo que dura el sabor en la boca, debe ser de sabor intenso y persistente y nos tiene que invitar a tomar otro mate más.
Saludos cordiales.
MatesRamos
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Recomendaciones para un buen mate:
http://guia.mercadolibre.com.ar/recomendaciones-un-buen-mate-23340-VGP