
Hacia fines del siglo XIX el reloj por excelencia era el de bolsillo. El reloj de pulsera no hace su aparición sino hasta alrededor de la primera década del siglo XX. Recién en esa época comienzan a aparecer relojes pulsera que, en un principio, eran relojes de bolsillo modificados para poder ser usados como pulsera.
Cartier elaboró en 1904 su mítico reloj Santos-Dumont para el aviador de mismo nombre. Se trataba de un reloj con caja de acero o plata, esfera negra, numeración arábiga y agujas luminosas.
A partir de la primera guerra mundial (1914-1919) el reloj militar de pulsera tiene un gran desarrollo, especialmente en los llamados relojes de aviador.
Uno de los relojes de aviador más conocidos es el reloj de observación, en alemán B-Uhr. Se trata de un reloj de 55 mm de diámetro, fondo negro, numeración y manecillas luminosas, y una gran corona. Comenzaron a fabricarse en 1936, y fueron fabricados por varias marcas alemanas: IWC A.Lange & Sohne, Laco-Durowe, Stowa y Wempe.
Este reloj fue el antecesor del reloj IWC Mark IX, al que siguieron el Mark X, Mark XI, Mark XII, Mark XV y el actual Mark XVI.
Inspirado en el reloj de observación está el Gran reloj de aviador de la marca de Schaffhausen. A.Lange & Söhne realizó varios modelos para la Luftwaffe, siendo posteriormente la compañía de Glashütte expropiada. Laco durante la segunda guerra mundial fabricó un reloj de observación con calibre Durowe 22, y Stowa suministró relojes al ejército alemán, con un calibre Unitas 2812. Wempe, fundada en 1878, ha realizado recientemente una serie limitada recordando el mítico reloj de observación.
Otras marcas como Tutima, Hanhart, Tauchmeister y Aeromatic también fabrican actualmente relojes de aviador militares o "fliegerchronograph", algunos con la función flyback.
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