Gregory Efimovich Rasputín nació en Siberia a mediados del siglo XIX. La Santa Rusia, como la llamaban sus habitantes,es un país geográficamente inmenso, con un campesinado , entonces , que apenas salía de la gleba, y de una ignorancia casi bestial , propenso a aferrarse a toda superstición conforme los beneficios de la educación formal les eran casi desconocidos.La gran fe religiosa se mezclaba con los antiguos rituales mágicos y la rica mitología eslava. Rasputín fue un hijo de su tiempo, profundamente creyente y a la vez, desmesurado en su sed de vida y apetitos personales. Sus peregrinaciones religiosas lo llevaron a tomar contacto con personalidades que le abrieron las puertas de la aristocracia y, finalmente, le presentaron a la pareja real,Alejandra y Nicolás. De los hijos de la pareja, sólo el menor, Alexis, heredaría el trono, pero debido a los casamientos frecuentes entre parientes en la realeza europea, por parte de su madre había heredado la hemofilia, que al menor golpe lo transformaba en un ser casi inválido, presa de las más crueles hemorragias, patología intratable en aquella época.
Rasputín lograba, conforme a su poderosa energía emocional, remitir las crisis hemofílicas del zarévich y, por ende, se hizo necesario en la casa real.Le otorgaron el cargo de custodio de los íconos de la casa real.
Debido a la disipación de la alta clase rusa, no eran los excesos los que labraron el fin de Rasputín, sino las cuestiones políticas; él se oponía firmemente a las guerras de anexión, por lo que una conspiración de boyardos y militares de alto rango le puso fin asesinándolo a comienzos del siglo XX.
Junto con Rasputín se inició la feroz caída de la familia imperial,cuyo mayor crimen histórico fue desentenderse de los males del pueblo, tan ensimismada estaba en su posición autócratica y en sus dramas personales por asegurar la dinastía Romanov.La muerte de esta familia es conocida por la crueldad con que fue eliminada. Y Rasputín entró en la Historia como un ser infame.
Pero si la Historia está escrita por los vencedores, y aún a pesar de las condenas contra él, dejémosle un pequeño margen de excusación, por cuanto no ha podido defenderse jamás .
La manera en que influía en la salud física de los que le solicitaban cura para sus dolencias no está bien documentada, se sabe que las enfermedades mentales tal como la hipocondría no estaban bien descriptas entonces.Pero el mal del zarévich ciertamente no era de esta índole, sino bien físico.Sólo puede suponerse que Rasputín lo curaba en el plano emocional,lo influía síquicamente por medio de la oración....Un tanto parecido, salvando el abismo de personalidad y tendencias, fue el querido padre Mario en Argentina, con su péndulo y sus oraciones.
Lo cierto es que todo aquél que lea sobre Rasputín con un sano escepticismo, tarde o temprano sentirá lo mismo que yo, es decir, que realmente y a pesar de sus excesos, lo rodeó más un aura de maledicencia y rencor que magnificó sus excesos de manera monstruosa, a fin de que entrara en la posteridad como un personaje oscuro, quizás como el mismo Judas, de quien ahora se está descubriendo que no fue un traidor.Démosle pues el beneficio de la duda, ya que la opinión humana no suele sino ser un destilado de otras opiniones poco felices y tendenciosas.
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