El vals que se baila comunmente puede ser diferente, aquí las distintas opciones, que van desde una coreografía a un baile totalmente distinto...
El baile de las fiestas es, sin duda, una parte infaltable. Tanto como parte de la tradición relativa a la celebración como momento de disfrute y sociabilización. Así, encontramos distintos momentos en los que el baile es el protagonista.
El vals
El vals es el momento en donde el o los homenajeados innauguran el cambio de etapa, ya sea una boda o un cumpleaños, es el momento de transición, divide el antes y el después. En este momento es donde se comparte con los seres más especiales el inicio de la nueva etapa a la que se le da comienzo. Este baile, como la tradición, fue cambiando a través del tiempo. De ser un baile social, con recorridos y figuras específicas, pasó a ser un baile para ciertas ocasiones, en donde se lo invoca más como un momento que como baile técnicamente hablando. En la actualidad, hay veces en donde el momento del vals es el momento de la foto, o de la "obligación" en los peores casos, donde se busca que el momento pase rápido. En general cuando es así se debe a una incomodidad ante la situación, ya sea por timidez ante el baile o ante la exposición. Para evitar esta situación es mejor plantear la incomodidad para ver la forma de solucionarlo; ya sea practicando el vals antes o buscando amenizar el momento, dandole un toque diferente y a la vez haciendo algo ya pautado con anterioridad.
Las opciones que se suelen tomar son:
1- Practicar solos el vals. 2- Tomar clases de vals. 3- Cambiar o mezclar el vals con algún otro ritmo.
1- Disponiendo de un espacio libre, se puede buscar el vals tradicional (para estos eventos se usa generalmente "El Danubio Azul") o cualquier otro tema con tiempo de vals y practicar los pasos, para asegurarlos.
2- En las clases hay más opciones: una es aprender el Vals Vienés (incluye el desplazamiento por la pista, el enlace y postura adecuada) para poder improvisar en la fiesta. Generalmente asisten el novio y la novia, o el novio solo, quizás también los padres, padrinos o hermanos de los homenajeados. También en casos de cumpleaños de 15, la homenajeada con el padre o novio, o los parientes. Otra opción es armar una coreografía, con el vals elegido, en la que se incluyen otros desplazamientos, caídas, poses, saltos, y otras figuras. La complejidad de la coreografía varía según el tiempo disponible y el gusto de los protagonistas.
3- También se puede elegir otro tema, generalmente lento, para reemplazar el vals. En estos casos conviene pautar de antemano la forma de ejecutarlo. Se puede coreografiar o no. También se utiliza el mezclar el vals con algún otro tema (salsa, tango, música disco) para sorprender a los invitados. En este caso conviene coreografiar para generar aún más el efecto sorpresa.
Espero que te haya sido útil la información; por mi experiencia en el tema quizás puedo darte algunas ideas nuevas para darle un toque original a tu celebración.
Selva Escandell
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