Un viaje corto puede ser una gran recompensa y un respiro del trajín cotidiano... O también un dolor de cabeza y un motivo de arrepentimiento. Veamos algunas recomendaciones para minimizar los riesgos y pasarla realmente bien. Sobre todo, si vamos por pocos días...
La documentación
Todos deben llevar documentos: DNI, cédula de Mercosur o Pasaporte.
En estos dos últimos casos, verificar que no estén vencidos.
Si se viaja con menores de edad, es fundamental verificar: que los DNI estén renovados ya sea a los ocho o a los 16 años, y que no haya pasado más de un año de vencimiento de la fecha de renovación; que los permisos de viaje estén en regla, si se va a otro país.
Otros documentos que hay que llevar son: carnets de obras sociales o servicio médico (adjuntando los teléfonos y direcciones de cobertura en el lugar turístico de las vacaciones); tarjetas de crédito; carnet de jubilado o libreta universitaria (ya que en muchos lugares hay descuentos).
El traslado
Si el viaje es por pocos días, es fundamental evitar los traslados largos. Aunque es tentador conocer lugares alejados, dejémoslos para las vacaciones de verano, a menos que podamos costear el traslado en avión. Para un fin de semana largo o una semana, entonces, la sugerencia es:
a) Viajar en avión si vamos a lugares que involucren más de 500 km.
b) Elegir puntos de destino más cercanos y con fácil acceso.
Las horas de viaje son agotadoras para el organismo, y necesitan ser compensadas por el debido tiempo de relax y descanso. Pasar veinte horas arriba de un autobús para estar dos días en un lugar de vacaciones no tiene mucho sentido fisiológicamente, ya que al regresar nos sentiremos extenuados.
Si tenemos auto propio, habrá que chequear lo siguiente:
a) Que el auto esté en condiciones de afrontar el viaje (no hay peor escenario que viajar por un fin de semana y tener que pasarlo en el taller o buscando casas de repuestos). Si el automóvil no está en buenas condiciones, es mejor elegir otro medio de transporte antes que correr riesgos de arruinar el viaje, generar malhumor, contratiempos y gastos en un momento pensado para relajarse y descansar.
b)Si el vehículo funciona a GNC, averiguar primero las bocas de expendio de gas que hay en el trayecto y en el destino, para economizar en combustible.
c) Que la documentación del vehículo (seguro, patente, cédula verde, etc.) esté en regla y a mano en la guantera. Cuidado: Si se viaja a otro país, habrá que tramitar anticipadamente un seguro internacional por los días que dure el viaje. Este requisito es obligatorio y se lo pedirán en la Aduana. Consulte con su empresa aseguradora.
d) Cosas para llevar a mano: trapo rejilla, agua para beber, pañuelos de papel o papel higiénico, anteojos para sol, manos libres en caso de necesitar hablar por teléfono, teléfono del ACA y carnet, o del servicio de emergencia en ruta, mapas, termo con mate o café.
Alquilando vehículo
Si no tenemos auto propio (y máxime si se viaja con chicos), vale la pena hacer el esfuerzo de alquilar uno para el traslado.
Si se elige un punto de destino cercano a la ciudad donde uno vive, en general el millaje por tres días de alquiler alcanza para cubrir los tramos de ida y vuelta. Y la posibilidad de ir con vehículo ofrece muchas ventajas: ante todo, uno sale cuando está listo y pone sus propios horarios; en segundo lugar, hay más libertad de llevar equipaje; tercero, facilita hacer excursiones en el lugar turístico.
Sugerencias: Algunas tarjetas de crédito tienen programas de recompensas o de puntaje que pueden ser canjeados por días de alquiler o por tarifas promocionales. Muchas personas que no tienen vehículo usan sus puntos del programa de recompensas para alquilar autos de gama económica por el mismo precio que viajar en ómnibus cuatro personas.
La persona que alquile el vehículo deberá ser mayor de 21 años, tener registro al día y firmar el contrato de alquiler. Conviene llamar a las casas de alquiler y averiguar qué promociones tienen con las principales tarjetas o bancos.
En avión
Si uno saca los pasajes con la debida anterioridad, puede conseguir tarifas muy ventajosas en "banda negativa" o en franjas promocionales. También hay programas de millaje para viajeros frecuentes, que ofrecen vuelos de cabotaje prácticamente gratis para una o dos personas canjeándolos por los puntos acumulados.
Si va a combinar un pasaje en avión con el alquiler de un vehículo en destino, la mayoría de las empresas de alquiler entregan y retirar los autos en los aeropuertos.
Tenga en cuenta los horarios de llegada y partida para combinar los horarios de check-in del lugar de hospedaje. (Si el avión llega a las tres de la mañana, y usted va a alojarse en una hostería alejada, le será difícil conseguir el traslado a esa hora.)
En ómnibus o barco
Muchas empresas están ofreciendo tarifas más económicas comprando los boletos con antelación o por internet. Averigüe bien las promociones y evite decidir los viajes a último momento para aprovechar los mejores precios.
También existen descuentos a estudiantes y a jubilados (con carnet o libreta universitaria), y muchas obras sociales tienen programas de descuento con ciertas empresas de transportes.
Tener en cuenta los horarios de check-in que recomiendan las empresas, sobre todo si hay que hacer trámites de migraciones o se viaja con menores.
Las valijas
Si viaja en ómnibus o barco, es fundamental viajar "con mochila liviana". Habrá que planificar con criterio estricto qué llevar en las valijas para un viaje corto desechando todo lo que sea innecesario, voluminoso o pesado. Por ejemplo, si vamos a llevar borceguíes y un gamulán, en ese caso lo mejor es llevarlos puestos pero no en la valija. En cambio, al viajar en vehículo hay más elasticidad.
A veces es mejor combinar una mochila de gran capacidad y un bolso, antes que una pesada valija sin rueditas. Sobre todo si, en el lugar de destino, hay que tomar omnibus hasta el hotel o el hospedaje. No todos los transportes públicos dejan subir con valijas de gran tamaño.
No olvidar la medicación que deban tomar los viajeros, los cargadores de celulares o adaptadores, las direcciones y teléfonos útiles... y esas pequeñas cosas (desde naipes hasta cortauñas o loción post-solar) que uno siempre olvida incluir.
Los viajeros "profesionales" siempre se manejan con listas, no sólo para armar la valija antes de salir, sino para chequear que todo vuelva de regreso al terminar las vacaciones.
Estas listas conviene hacerlas con anticipación y guardarlas para futuros viajes. Muchos hacen una lista corta para viajes de fin de semana y otra más completa para vacaciones más largas.
Si se viaja en avión, todos los bolsos deben tener una tarjeta o etiqueta con datos de contacto, en caso de extravío. Puede incluirse un celular o dirección de mail si no se quiere colocar a la vista la dirección particular o teléfono de línea.
El lugar
Si se viaja sin vehículo, y por pocos días, lo ideal es un lugar que no esté demasiado alejado del centro de actividades que uno quiera realizar. Por ejemplo: si a uno le gusta esquiar, que el hospedaje quede cerca de las pistas; si uno prefiere estar en la playa, no elegir un hotel alejado de la costa, etc. Esto será muy conveniente y evitará gastos y molestias durante una corta estadía.
Si no dispone de un lugar prestado o propio, puede averiguar en los servicios turísticos de su obra social, ver el programa de recompensas de su tarjeta o banco, o buscar por internet o en las secretarías de turismo, así como en algún programa de tiempo compartido.
Muchos lugares tienen página web completa, con fotos, detalle de servicios prestados, mapas y tarifas. Esto le dará una idea más precisa del tipo de habitación, entorno e instalaciones.
Si va a optar por un lugar que no conoce, trate de buscar recomendaciones u opiniones de usuarios.
Lo más importante para pesar en la balanza en un hotel, cabaña u hostería es:
- Condiciones de habitación (limpieza, calidad de los colchones y camas, luz de sol y ventilación, baños con buena presión y temperatura de agua, buen servicio de toallas y sábanas, mantenimiento eficaz de las instalaciones, TV, calefacción o aire acondicionado y telefonía).
- Servicios (conserjería o recepción eficaz, asesoramiento sobre traslados, excursiones, provisiones, etc., cafetería o room service, desayuno o pensión adecuados, cocheras, internet o comunicaciones, etc.)
- Seguridad (vigilancia, cocheras cerradas, accesos cerrados, matafuegos y salidas de emergencia, materiales ignífugos, ventanas que no sean peligrosas para niños, etc.)
- Ubicación (lugar de fácil acceso o traslado, calles iluminadas o señalizadas, barrio seguro, señal de telefonía móvil o banda ancha, etc.)
- Precio (transparencia en las tarifas, política de recargos o check-in, indicación clara del IVA, descuentos por programas de recompensas o sindicales, conceptos incluidos y no incluidos, medios de pago, etc.).
Si es posible esclarecer estos items antes de elegir el hospedaje, se minimizan sorpresas desagradables y riesgos a la hora de llegar o de pagar.
Las cabañas o apart tienen la ventaja de contar con una cocina. Esto permite ahorrar en restaurantes, y comer o merendar con flexibilidad de horarios. Pero si uno va sin vehículo, puede ser caro tener que comprar ciertos comestibles que no se consumirán totalmente en dos o tres días y que habrá que dejar al volver (botellas de aceite o vinagre, paquetes de kilo de azúcar o de harina, por ejemplo). En cambio, yendo con automóvil, los comestibles que sobran vuelven en el auto.
Hay que hacer cuentas y evaluar si conviene comer afuera o comprar provisiones en el super (por ejemplo, si es una familia entera o sólo una pareja).
Las cabañas u hosterías suelen ofrecer una combinación interesante de servicios + privacidad, porque son más completas y confortables que una habitación de hotel, pero proveen más servicios y seguridad que alquilar una casa particular. Esta última opción (alquilar casa particular) suele ser conveniente para vacaciones largas, pero no es recomendable para viajes cortos, a menos que uno ya conozca la propiedad y a los dueños, y tenga la seguridad de que todo va a estar funcionando como corresponde.
Si las lamparitas están quemadas, la heladera no enfría bien o las frazadas no abrigan, no es momento de contactar al dueño de la casa para que vaya a resolver el problema por sólo dos o tres días. Lo que uno espera en un viaje corto es una conserjería que resuelva en el instante las necesidades o los problemas ocasionados en la habitación o cabaña.
Muchos hoteles ofrecen planes alternativos de media pensión o pensión completa, pero no siempre resultan económicos. En muchos lugares es posible comer afuera del hotel gastando menos. Comer en el hotel también nos limita en cuanto a horarios: tenemos que estar allí a la hora en que se sirve la comida. A menos que el precio sea muy conveniente y que el servicio de comidas sea muy recomendado, lo mejor es hospedarse con desayuno incluido y resolver las comidas afuera.
El plan
Algunas personas gustan de viajar sin planes preestablecidos; sólo para descansar y hacer lo que se presente en el momento.
Otras prefieren tener un plan de excursiones o actividades más o menos predeterminado.
Si ese plan depende demasiado de las condiciones climáticas (playa, trekking, escalada, pesca, etc.) es útil llevar un plan "B" en caso de mal tiempo y saber qué otras cosas pueden hacerse si llueve, hay temporal o no nieva.
Si el casino es una opción, conviene predeterminar cuánto es el dinero que se gastará en el juego, y separarlo para esos fines.
Conviene también presupuestar, para administrar bien la plata, y prever cuánto dinero hay para comida, cuánto para salidas y entradas, cuánto para combustible o traslados, cuánto se gastará en hospedaje, compras varias, regalos, etc. Un truco es separar en sobrecitos el dinero para cada rubro para no encontrarnos con que "se nos acabó" el dinero sin saber en qué.
Espero que esta guía haya resultado conveniente a la hora de planificar un buen viaje corto. |