La fotografía de aproximación en el campo plantea importantes problemas técnicos, causados sobre todo por las leyes de la óptica. Uno de los mayores es la pérdida de luz, causada por la extensión óptica necesaria para alcanzar ciertas relaciones de ampliación.
Por ello, se distinguen dos situaciones muy diferentes. En el primer caso es posible usar luz natural, bien porque los sujetos sean estáticos o la relación de ampliación baja, no más allá del tamaño natural (1:1). En este caso el trípode es imprescindible, ya que las velocidades de obturación son lentas. Con animales relativamente grandes, esto suele ser factible al amanecer o atardecer (cuando están inmóviles por el frío).
Pero el caso que nos interesa aquí es el segundo, cuando falta luz por usar una relación de ampliación alta, o bien cuando la velocidad de obturación ha de ser elevada porque el sujeto se mueve. Ambos problemas afectan el enfoque crítico y exigen maximizar la profundidad de campo, forzando a diafragmar perdiendo la poca luz que quedaba.
Puesto que el flash es la única solución factible para esto en exteriores, describiré aquí las formas que conozco para mejorar la calidad de su iluminación en la naturaleza, básicamente mediante sistemas de flashes múltiples montados en soportes. Cierto es que la iluminación con un único flash también puede ser perfectamente válida; ahora bien, para evitar la aparición de sombras muy densas es casi obligado colocarlo en posición cenital, lo cual también implica un soporte.
Básicamente conozco tres tipos.
En primer lugar, y para un único flash, no faltan los fotógrafos que construyen sus propios soportes, entre ellos John Shaw.Permite colocar la fuente de luz arriba, en el eje óptico y encima del extremo del objetivo, con lo cual las sombras duras no son excesivamente visibles porque caen detrás del sujeto. La iluminación resultante puede ser muy agradable, sobre todo si se tamiza la luz con un difusor, aunque un poco plana. Es equivalente a la luz natural con el sol detrás del fotógrafo. Existen también modelos comerciales, como el fabricado por Kirk en EEUU.
En el segundo tipo de soporte -ya para dos flashes- éstos van montados lateralmente, lo que indudablemente permite un mejor modelado, aunque siempre en un solo plano horizontal. Es el caso de la regleta Manfrotto, que permite una iluminación más elaborada.
Ahora bien, con flashes iguales en la misma posición, suelen aparecer dobles sombras bastante antinaturales.
Puede paliarse en parte este problema usando flashes de diferente tamaño, difuminando la luz de uno de ellos, o incorporándoles una superficie reflectora (como la 40-73 en el caso de la serie Metz 40MZ). Si el reflector es alto, la luz será más suave, y parecerá más natural por provenir de un punto más elevado. La regleta Manfrotto puede usarse también para colocar un único flash arriba, puesto que la base de cámara es doble y tiene una bisagra lateral.
En este caso hay que ir con cierto cuidado con las caídas del flash sobre la cámara, puesto que el sistema de rosca para la fijación de los brazos se suele aflojar por sí mismo. En el mercado americano existe también un modelo diseñado por George Lepp y fabricado por Stroboframe, de mayor calidad de acabado y con detalles mejorados.
En el tercer tipo encontramos los soportes más versátiles y caros, de los cuales el más difundido parece ser el modular de Novoflex (llamado en alemán Blitzhaltesystem mit Schiebestangen). Se trata de un conjunto que consta de una base de cámara, más 4 varillas dobles orientables de unos 30 cm de largo.
Las dos varillas primarias se conectan a esta base, y poseen en su extremo un conector para las otras dos (un conector es horizontal y el otro vertical, a 90 grados). Las varillas secundarias sólo tienen en su extremo una plataforma con rosca de trípode. La base de cámara es grande, robusta y de excelente diseño, incluyendo los dos conectores circulares para varillas así como roscas para adaptar brazos flexibles.
Todos los conectores no sólo son giratorios a 360 grados, sino que la varilla que reciben puede insertarse a cualquier profundidad. Dos excelentes rótulas con zapatas de flash pueden insertarse en cualquier punto de cualquier varilla, gracias a una base de presión cuyo perfil se adapta a ella (en las imágenes se aprecia una tercera rótula Kaiser que también es adaptable al sistema). En el extremo terminal de las dos varillas secundarias pueden montarse otros flashes o accesorios gracias a las roscas para trípode.
El conjunto Novoflex pesa sobre los 900 gramos, que se incrementan en nuestro caso hasta un total de unos 4.100 gramos con el material que se aprecia en las imágenes: cámara (Nikon F90x), óptica macro (105 mm f/2,8 AFD), un tubo de extensión (PN-11), tres flashes (dos Metz 30 TTL1 y un Metz 40MZ3), cableado (SCA300), 16 pilas y película.
Este sistema permite colocar flashes con total flexibilidad delante y a los lados de la cámara en un espacio tridimensional de unos 60 centímetros de profundidad y 40 de altura. Normalmente utilizo un flash potente encima del sujeto (para emular la luz solar), otro de menor diámetro en un lado (para rellenar sombras y dar valor a texturas) y a veces un tercero colocado detrás del sujeto, enfocado hacia él para resaltar su perfil, o bien hacia el fondo para evitar que resulte totalmente negro. En conjunto, y en mi opinión, este sistema es uno de los materiales más versátiles.
Conclusiones Hay que decir, finalmente, que no planteamos en ningún momento la solución perfecta: convencer a toda nuestra familia para que aguanten flashes durante horas. Nos tememos que, en general, nuestros próximos, ya bastante quemados (nunca mejor dicho), no serían muy receptivos a la idea.
Fuente: fotonatura, by Roger Eritja |