Dentro de la decoración, la iluminación ocupa un rol protagónico. El buen uso de la luz permite realzar los efectos decorativos, generar espacios más cálidos y hasta intensificar el valor de muebles y objetos. Por el contrario, un mal uso, puede echar a perder una buena idea decorativa.
La utilización de fuentes de luz debe estar dirigida, ante todo, a lograr una visibilidad adecuada, tanto en la totalidad de la estancia como en sectores independientes que requieran de iluminación especial, además de procurar una correcta adaptación del tipo y calidad de luz al diseño estético, pinturas, color, texturas, superficies, etc.
La base de toda iluminación es la luz. La naturaleza nos da un foco de luz utilizable, que es el sol, pero esta luz no es suficiente, ya que la vida social del hombre se desarrolla también durante horas en las que, al ponerse el sol, desaparece la luz natural, siendo entonces preciso valernos de sistemas de luz artificial.
Al dirigir o llevar a cabo un proyecto decorativo, es preciso atender a fuentes de luz naturales y artificiales simultáneamente. La iluminación artificial será un claro protagonista a tono con el espacio y los objetos, pero durante el día, la decoración debe estar en función del mejor aprovechamiento de las fuentes de luz natural de que dispongamos.
Luz Natural
La luz natural está influida por la ubicación de la estancia, su orientación y las aberturas a exteriores. Esta luz no puede variarse, pero puede manipularse con diversas estrategias que deberá conocer y aplicar todo decorador. La elección precisa de texturas, colores, telas o revestimientos, junto con la distribución de objetos y mobiliario, nos permite manejar la luz para un mejor aprovechamiento de recursos.
Luz Artificial
La utilización de luz artificial será dispuesta a partir de nuestras necesidades y gustos, y de distintas combinaciones y posibilidades. La luz artificial nos ayuda a generar espacios más armoniosos y agradables a partir de sus diferentes aplicaciones, de la cantidad y tipo de luz que reciba un ambiente. En la sección La Luz Artificial, se detallan algunos datos de tipos y sistemas de iluminación.
Tipos de iluminación
Hay cuatro tipos básicos de iluminación, que tienen que ver con la forma y el modo en que llega la luz a una la estancia y a los objetos.
Iluminación General:
La clásica iluminación que utiliza un punto de luz colgando del techo o apliques en pared y que se utiliza para dar una luz global a toda el área, sin detalles, sombras o zonas más o menos iluminadas. Es importante saber que la luz intensa genera energía y vitalidad, mientras que una luz suave o difusa tiende a relajar y dar sueño. Cuanto la luz es más suave se la puede llamar iluminación de fondo.
Iluminación Puntual:
Sirve para iluminar alguna zona concreta: una recepción, un pasillo, un descanso, etc. Esta luz puede estar dada por apliques a pared o lámparas de pie o mesa. Se debe procurar que el contraste entre luces y sombras no sea demasiado brusco; evitar por un lado el deslumbre y por otro la excesiva proyección de sombras. Si elegimos el recurso de intensificar sombras, es conveniente acompañarlas por una luz general más suave o difuminada.
Iluminación de Exposición:
Se utiliza para destacar especialmente un objeto o punto concreto de la habitación (a diferencia de la Iluminación Puntual que se utilizaba en para una zona concreta). Apuesta a una iluminación más teatral, señalando o exponiendo algún detalle en particular.
Iluminación Decorativa:
Si bien esta fuente de luz es, en general, más importante desde el aspecto decorativo que en su función de iluminar, estamos en una época donde funcionalidad y estética van de la mano. Hoy podemos utilizar cualesquiera de los tipos de iluminación anterior y darle finalmente una iluminación decorativa. De todas maneras, aquellas luces detrás de muebles o floreros, o iluminando una viga del techo de madera interior, por ejemplo, entran exclusivamente en la Iluminación Decorativa, pues aporta tan sólo elementos estéticos.
Sistemas de iluminación
Son cinco los principales sistemas de iluminación, que tienen que ver con la cantidad y calidad de luz que llega a un ambiente o área en particular. Esta división es un poco más técnica que la anterior, pero siempre es interesante conocer de que se trata, pues de la integración de ambas obtenemos los buenos resultados.
Iluminación Directa:
El flujo de la luz se dirige casi completamente sobre la zona a iluminar. Se aprovecha entre un 90 y un 100 % de la luz. Las sombras que se producen son duras e intensas. Los contrastes entre luz y sombras deben estar armonizados o calculados para no provocar un efecto violento. Está dada por una luz que generalmente viene del techo o en apliques de pared, sin pantalla o difusor en el medio.
Iluminación Semi-Directa:
Se aprovecha entre un 10 y un 40 % de luz. Las sombras que se crean son menos duras. Se consigue con un vidrio difusor entre la luz y el ambiente.
Iluminación Indirecta:
El 90 a 100 % de luz llega por refracción. Suprime sombras.
Iluminación Semi-Indirecta:
Sólo entre el 10 el 40 % de la luz es directa y el resto es por refracción. Es el caso de lámparas difusas en el borde inferior pero abiertas en la parte de arriba. La luz refleja en el techo y genera un efecto grato sin deslumbramientos ni sombras.
Iluminación Difusa o Mixta:
Se aprovecha un 50 % de luz reflejada. Debe utilizarse con cristales traslúcidos. No hay sombras y produce una luz poco decorativa.
Tipos de luz
Se refiere a la clase específica de luz. Esta división es importante pues el tipo de luz influye decididamente en la manera de percibir los colores. Téngalo en cuenta.
Iluminación Incandescente de Filamento:
Más conocida como bombitas de luz. Esta luz intensifica los colores cálidos y atenúa los fríos, por lo cual se la utiliza cuando se necesita una luz cálida. La vida útil de las bombitas es de hasta 2000 horas de uso. Las variedades son muchas: luz clara (la clásica bombita transparente), blanca, de colores, en diferentes tonos, luz día (similar a la luz natural), repelente (no atrae insectos) o reflectoras. Hay también en diferentes tamaños y voltajes.
Iluminación Incandescente Halógena:
Estas luces emiten una luz clara y brillante que vuelve más vivos los colores y realza los objetos de vidrio y acero, cristal o plata. Son más luminosas y duran más que las de filamento. Están las dicroicas, Halógena Tubular y Bi Pin. Las dicroicas son ideales para espacios chicos, ya que su luminosidad tiende a agrandar ambientes. Si bien es un sistema diferente al anterior, en la actualidad viene con un casquillo a rosca compatible con los artefactos de filamento.
Luz de Descarga:
O tubos fluorescentes. Esta luz intensifica los colores fríos y atenúa los cálidos. La vida útil de los tubos es de hasta cuatro a cinco años. Hay en diversos tamaños y opciones, especialmente en diferentes tonalidades.