Historia de la Bikini
El bikini es una de las prendas de baño más usuales actualmente en las playas de todo el mundo. Y en 2006 está de enhorabuena, porque se cumplen 60 años de su invención. Fue el 5 de julio de 1946 cuando el ingeniero Louis Reard inventó el bañador de dos piezas, una innovación y una provocación para los hábitos de la época. Bautizó la prenda con el nombre de "bikini", porque ése era el nombre de un atolón del Océano Pacífico, donde Estados Unidos hizo explosionar la primera bomba de plutonio. El bikini era tan explosivo como la misma bomba que se lanzó sobre el atolón, y de hecho fue prohibido por muchos países y condenado por autoridades religiosas. La primera presentación del bikini se realizó en París, y fue una bailarina de teatro de revistas, Micheline Bernardini, la que lo lució, porque Louis Reard no logró que ninguna modelo profesional aceptase lucir el traje de baño más pequeño jamás ideado. Y es que el simple hecho de mostrar el ombligo ya era toda una provocación en la época. Sin embargo, más que una invención fue un redescubrimiento. Ya en la antigua Grecia se utilizaban bañadores de dos piezas, y algunos mosaicos romanos del siglo IV muestran a mujeres haciendo gimnasia, llevando lo que hoy llamaríamos bikini. Eso aparte de la vestimenta tradicional de las mujeres en las islas del Pacífico, que lo llevaban sin saber su nombre. La popularidad del bikini se disparó en la década de los 60, y muchas estrellas del celuloide han pasado a la posteridad mostrando su figura con el bañador de dos piezas. Úrsula Andress, a quien vemos en la imagen de arriba, fue una de las mujeres más deseadas del mundo tras la escena de "James Bond contra el Doctor No", en la que salía del agua en bikini. También Raquel Welch, con su bikini de piel de mamut en "Hace un millón de años" sentó cátedra, y Marilyn Monroe quiso lucir su palmito en bikini, en una instantánea que creó locura colectiva en los seguidores de la actriz. En realidad el bikini fue una evolución lógica del tradicional bañador. Sin embargo, pocos conocen que la costumbre de bañarse en playas no apareció hasta finales del siglo XVIII. Fue el rey Jorge III quien comenzó a frecuentar las playas de Weymouth en Inglaterra, y se empezó a instaurar el hábito. No obstante, hasta 1822 no hay constancia del baño de una mujer, y fue una francesa, la duquesa de Berry, la que se metió, totalmente vestida, en la playa gala de Dieppe. Ya en 1890 surgió el primer bañador, hecho a base de camisa, pantalón y calcetines, tanto para el hombre como para la mujer. Hasta 1915 no desaparecerían los calcetines del traje de playa, aunque las mujeres seguían utilizando camisones, camisas largas y faldas para el baño. Los hombres ya podían lucir sus piernas con pantalones cortos. En 1930 surge lo que podríamos calificar del primer bañador femenino. Eso sí, los pantalones tenían que cubrir obligatoriamente los muslos. La prenda estaba hecha de lana, y al mojarse podía pesar más de tres kilos. En esa época la añorada Coco Chanel puso de moda entre las mujeres el bronceador de rostro. En 1946 surgió el bikini, y en 1960 apareció la lycra, una fibra que puede ser tensada y estirada hasta agrandar su tamaño seis veces. Gracias a la lycra empezaron a fabricarse los primeros bañadores elásticos. En 1964 es un estilista californiano, Rudi Genreich, el que da una vuelta de tuerca inventando el topless o monokini. En principio era un bañador negro sostenido por dos tirantes, que dejaban al descubierto el pecho de la mujer. El tamaño de las prendas cada vez se iba reduciendo más, y en 1974 puede considerarse que aparece el tanga. El lugar, como todos podemos imaginar, fue Brasil y su inventor fue el italiano Carlo Ficcardi.
EL traje de baño según pasan los años - breve historia
INTRODUCCIÓN
El traje de baño ha sufrido una gran evolución a lo largo del tiempo, del vestido de baño de seis piezas del siglo XIX, pasando por el bikini de los años cuarenta y el monokini reivindicador de los setenta, hasta el más audaz y provocativo de los de hoy día.
Las playas son los terrenos sociales en los que se llevan a cabo estos juegos de seducción y exhibición o de vestido desvestido que establecen a los veraneantes como autenticos objetos de deseo. Pretexto de desnudez o accesorio de moda, el traje de baño nos ayuda a ejercer esa libertad nueva tan de moda en el siglo XIX.
SUS COMIENZOS
Desde la antigüedad el hombre ha asociado la limpieza y la higiene con actos mágicos o religiosos, ha buscado en el agua la fuente de la belleza o simplemente un instante de relajación...
El primer traje de baño, fue un taparrabos velado que utilizó una cortesana egipcia, de nombre Tais, para darse un chapuzón junto con Alejandro Magno y todo su ejercito, estando todos los hombres en cuestión desnudos.
En tiempos de Griegos y Romanos se crearon baños y termas, edificios de grandes dimensiones dedicados al aseo y al desarrollo de la vida pública. Además, en estos recintos se podían practicar ejercicios como la natación, o recibir masajes con aceites especiales. Tenemos conocimiento de la existencia de este tipo de instalaciones también en Egipto, en la ciudad de Tell el amarna, o en el palacio de Knosos, en la isla de Creta.
Unos mosaicos del siglo IV de la villa siciliana de Plazza Amerina representan a diez jóvenes de familias acomodadas bañandose en una piscina, jugando a juegos de pelota o practicando ejercicios físicos con un traje de dos piezas: calzón y banda sostén (llamado strophium) no podemos estar seguros de si estos atuendos cotidianos habían sido creados especialmente para el disfrute de juegos náuticos. La gracia de los movimientos corporales de estas figuras hace pensar que se trata de una exhibición coreográfica.
Desde la Edad Media hasta finales del siglo XV la gente se bañaba desnuda, siendo este un hecho bastante inusual, ya que la limpieza corporal perdió toda su importancia, al ser considerada más importante la limpieza de espíritu, esta desaprobación de la higiene fue la causante de que se produjeran gran cantidad de enfermedades e infecciones, llegando a ser cerrados los baños por epidemia de sífilis. Solo subsistieron los baños terapéuticos, como las termas de Pozzuoli en Italia o las de Baden en Suiza, estas termas estaban frecuentadas por mujeres adineradas que acudían a curarse de sus enfermedades ataviadas con una especie de camisa muy corta y escotada, los hombres vestían calzoncillos o un albornoz cruzado. La gente que carecía de medios económicos para ir a estos edificios se conformaba con bañarse en el mar o en el río que atravesase su ciudad de residencia.
Con la Reforma protestante, los paises holandeses se alzaron contra las exhibiciones en público, y visto que la gente no obedecía a estos mandatos terminaron prohibiendo el baño.
En el siglo XVII, Madame de Maintenon consiguió que los parisinos no se privaran del espectáculo que suponía ver a las jóvenes bañistas a lorillas del Sena, en tanto que los caballeros seguían el ejemplo de soberanos como Enrique IV o Luis XVI, y preferían bañarse en las orillas de la aún no contaminada Ille de France. El traje de baño de las fiestas campestres era una camisa de baño, la cual guardaba las apariencias, al menos mientras no se entrase en el agua.
En el periodo revolucionario antes del siglo XVIII, resultaba muy tentador para los nudistas el darse un baño en un río, las repetidas ordenes y prohibiciones policiales llevaron a más de uno a ser incluso azotado al ser detenido en pleno chapuzón. Al final, se optó por crear unos baños públicos controlados, en los cuales se colocaban una especie de barreños de tela agujereada que se introducían en los ríos.

|