
Antes de delimitar la amplia cantidad de ambientes donde puede operar una báscula y explicar los tipos de balanzas que existen, determinemos en primera medida cuál es su función principal.
Junto con el modelo romano y con la báscula, se trata de uno de los tres instrumentos (también conocidos con el nombre de operadores técnicos) que están destinados pura y exclusivamente a la medición de la masa de un cuerpo. Asimismo, es posible destacar un empleo de este operador que se lleva a cabo con mayor frecuencia, como es el caso de la aplicación sobre la superficie terrestre. Esto permite que se asocie la masa a su cuerpo correspondiente.
La diferencia principal que podemos establecer con la báscula es que ésta última es utilizada cuando lo que se quiere pesar son masas sumamente grandes y de volumen más que notorio, en cambio las medidoras más comunes se emplean en los casos en los cuales los kilos de peso son notablemente inferiores, razón por la cual percibimos la constante demanda de las mismas en ambientes como laboratorios y cocinas. Porque resultan prácticas y fáciles de emplear. Como todo desarrollo, el de los instrumentos de pesaje también ha sido vertiginoso y ha ido entregando al mercado diferentes tipos de balanza según el ámbito o el uso que se les quiera dar.

BALANZAS MECANICAS Y ELECTRONICAS
El uso de una balanza particular, como el caso de la que nos ocupa, casi nunca se encuentra restringido a un único ámbito. Es decir, a pesar de que las características de la medidora estén directamente relacionadas con un medio en especial, eso no implica que en otro no pueda ser utilizada también.
En cuanto a las balanzas mecánicas, las mismas son empleadas, por ejemplo, para realizar tareas de investigación y análisis en laboratorios, así como también pueden aparecer en el medio de la docencia (cuando se imparte una clase de química, por mencionar un solo exponente de este tipo de utilización), debido fundamentalmente a que se trata de un modelo ideal para hacer demostraciones de uso, por la precisión y la forma de manejo de la medidora en sí.
Cabe mencionar que a la hora de hacer una división entre las medidoras, dos categorías se erigen como las más conocidas o las más relevantes. Por un lado, tenemos a aquellas que son electrónicas y, por el otro, a las balanzas mecánicas sobre las cuales nos estamos refiriendo. En el primer caso, se trata de un aparato especial que cuenta con un sensor, al que también se lo conoce con el nombre de celda de carga. Dicho sensor lo que hace es variar su nivel de resistencia de acuerdo a si el peso del producto o mercadería en cuestión esté aumentando o bien disminuyendo. En el segundo caso, tenemos a las balanzas del grupo de las mecánicas. Aquí estamos hablando de medidoras que actúan o llevan a cabo la medición a partir de una relación de palancas.

BALANZAS DIGITALES
La balanza digital es un instrumento de medición se caracteriza por dos rasgos fundamentales: su gran rango de pesaje y su capacidad para obtener el peso con una precisión asombrosa.
En cuanto a su constitución, la conforman un plato cuya función es la del pesado, que además es extraíble, con lo cual la limpieza del aparato en su totalidad podrá ser ejecutada sin demasiadas dificultades. Los equipamientos más comunes poseen, asimismo, una función destinada al cómputo de piezas. En lo que respecta a la energía, el suministro energético que va a recibir será de 240 V. Esto se produce mediante un mediador que es el adaptador de red de dicho envío de energía. Sin embargo, también es posible alimentar la balanza digital mediante el uso de baterías. Debido a esto, casi nunca es necesario mantenerlo en un anclaje establecido o fijo.
Además del plato, también se encuentran otros elementos constitutivos. Entre ellos están los pies de ajuste y de nivelación que cumplen la función, justamente, de mantener nivelada la balanza. Una de las ventajas de este modelo digital es su capacidad para transmitir el resultado del pesaje que se ha efectuado a la memoria de una computadora. Esto se realiza gracias a la presencia de un software que, sin embargo, es opcional a la hora de contar o no con su asistencia. Dicho software transmite los datos con fecha y hora de la correspondiente obtención de los mismos. Esos datos son susceptibles a ser transferidos a tablas de cálculo como, por ejemplo, el programa EXCEL.

BALANZAS DE COCINA
En la rutina cotidiana que se lleva a cabo en el hogar, el acto de cocinar es uno de los más importantes. Por esta razón, siempre se busca que tanto el diseño de la cocina como los utensilios que están al alcance sean sencillos de operar y contribuyan a las tareas que se están realizando.
La balanza de cocina no es la excepción a esta regla. Justamente se la emplea con el objetivo de pesar aquellos alimentos que van a ser cocinados, en especial cuando se está siguiendo al pie de la letra una receta culinaria con sus respectivas indicaciones y medidas preestablecidas. Si tenemos que hacer hincapié en las ventajas que trae consigo la operación de una báscula en el ambiente de la cocina, entonces podemos destacar numerosos beneficios. Entre ellos nos podemos encontrar con un sencillo manejo de la misma. Su función de tara, particularmente, es lo que garantiza que la realización de las recetas se lleve a cabo con gran facilidad, sin que se presenten complicaciones que puedan llegar a alterar las preparaciones culinarias que se están realizando. En lo que respecta a su alimentación, pueden ser operadas gracias a la colocación de baterías o a través de la red. Su rango de pesado generalmente no excede los 150kg. En cuanto a su capacidad de lectura del peso, ésta va desde el 0,01g. hasta los 50g. Muchos modelos de este tipo de balanzas cuentan con un paquete de software que es opcional y que hace posible la transmisión de los datos del pesado a la memoria de la computadora.
INFORMACION DE: http://www.basculasbalanzas.com/tipos/