Contexto social
La sociedad en la que uno enseña condiciona de manera directa el
contenido y, sobre todo, el estilo de enseñanza. No es lo mismo enseñar en la
edad medieval que en el saociedad industrial, moderna o postmoderna. La
sociedad actual es una sociedad nueva, diferente, en cambio constante y tan
rápido que apenas queda tiempo para asimilar los rótulos que los expertos le
van poniendo cada poco tiempo: sociedad industrial, de la información, del
conocimiento... (Beltrán, 2001). Pero es nuestra sociedad. Posiblemente, la mejor
sociedad que ha existido nunca. En ella, como en todas, encontramos luces y
sombras.
En la sociedad industrial el recurso principal era la energía. Y los
instrumentos eran coches, camiones, trenes o aviones. La característica más
importante de la sociedad industrial era que la energía podía extender y
ampliar el cuerpo humano. En nuestra sociedad el recurso principal es la
información. La información puede estar sin peso, puede hacerse invisible, o
estar presente en dos sitios a la vez. La característica más importante es que nos
permite extender la mente humana. La ampliación de los recursos mentales,
junto con la capacidad de ampliar el cuerpo humano, ha desembocado en una
nueva realidad: la mente humana que, según los expertos, es ahora mismo la
fuerza más poderosa del planeta.
Entre la sociedad de la información y la del conocimiento hay diferencias
sustanciales. En la sociedad de la información se destacan, por encima de todo,
las redes de comunicación baratas, abiertas y globales y los bancos de datos
masivos y continuamente actualizados. En la sociedad del conocimiento se
acentúa el valor de los datos elaborados, integrados en estructuras de sentido,
así como la fuerza del conocimiento como generador de nuevos conocimientos
y, sobre todo, como realidad dinamógena, capaz de crear, cambiar y
transformar la realidad. De ahí el interés por la gestión y los gestores del
conocimiento.
La sociedad del aprendizaje supone un paso más. Resalta los contornos
de un sistema cultural en el que los individuos, para sobrevivir, deben aprender
a lo largo de toda la vida. En esta sociedad los estudiantes asumen la
responsabilidad de su propio progreso y la competencia personal; saber
compartir los valores y el espíritu de empresa tienen un valor igual al de los
conocimientos teóricos, y el aprendizaje se convierte en un compromiso de toda
la comunidad.
Por último, la sociedad de la inteligencia pone de relieve la idea de
inteligencia distribuida y compartida, ya que los grupos, como sistemas de
comunicación, aumentan o disminuyen la capacidad de los individuos para
resolver problemas o alcanzar mayores niveles de bienestar. Con la explosión
tecnológica, la misma inteligencia humana queda potenciada y se convierte en
una inteligencia ampliada o asistida.
Aprender, en primer lugar, es ?robar?. Ustedes recuerdan aquella preciosa
anécdota de Tagore:
Cuenta que un día, un gran músico, amigo de su padre, llegó a su casa a pasar a
pasar un rato con ellos. Transcuridos algunos días, el músico, un poco avergonzado,
preguntó a la madre, si podía darle clase de música a su hijo. La madre, orgullosa
aceptó de buena gana. Pero dice Tagore; ?, como quiso enseñarme yo no aprendí. Sin
embargo, al mediodía, después de comer, nos daba un concierto maravilloso todos los
días. Ahí, aprendí yo; ahí robé todo lo que había de belleza, de arte y de armonía en
aquella hermosa exhibición musical?
A esto se le llama ahora el aprendizaje o el ?conocimiento robado?.
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