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Cómo cuidar nuestros libros antiguos
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Modificada el 23/07/2007

Por herencia o por coleccionismo, muchas personas comienzan a reunir libros que tienen muchos años. Es importante tener en cuenta estos consejos a la hora de dedicarnos a esta afición, o si simplemente hemos heredado algunos libros de nuestros antepasados.

 

Factores de riesgo

Tal vez el principal factor de riesgo de cualquier libro es la humedad. Tenga cuidado de que no haya manchas de humedad o filtraciones detrás de su biblioteca. Con el tiempo, ésta puede pasarse a la madera y de allí al tomo.

 

Otra forma de evitar la humedad puede ser recubrir al libro de un folio o evoltura plástica. Sin embargo, esto afea su exhibición y hace más difícil manipularlo. De todas maneras, es una opción que puede resultar útil en casos de hojas sueltas o libros que ya no tienen tapas y que no queramos reencuadernar.

 

Cosas que no debemos hacer

Maneje cada libro con cuidado, hasta que lo conozca. Los libros, aunque parezca tonto decirlo, son como las personas: cada uno tiene muchas diferencias con los demás. El papel, la tinta, el modo de impresión, las tapas, la encuadernación, todo hace un conjunto aparte.

 

Hay libros que con poco uso pueden desarmarse a los pocos años, mientras que otros tienen cien años o más y están en perfecto estado (ayudados por un escaso y cuidado uso).

 

Nunca abra un libro totalmente, es decir, dejando las tapas en 180º, a menos que sepa que puede hacerlo. Muchas encuadernaciones sufren antes de este punto, lo cual puede hacer que su libro se deshoje posteriormente. Esto es particularmente cierto en las encuadernaciones baratas, que solamente usan pegamento. Eventualmente, este se seca, se cuartea y se quiebra. Pero si usted lo trata con cuidado, abriendo el libro no más allá de cierto punto, el momento de la rotura llegará más adelante. Los libros pegados y cocidos son más resistentes, lo cual no significa que siempre podamos confiarnos.

 

Si un libro es muy antiguo, tenga cuidado al fotocopiarlo o escanearlo. Si alguna vez ha ido a una biblioteca pública podrá ver que no nos dejan copiar material de hace 50 años o más. Esto se debe a que la biblioteca no quiere correr riesgos. Ciertos papeles y tintas soportan la intensa iluminación de estos aparatos, pero no todos. Además, algunos pueden romperse al abrirlos totalmente, como hemos aclarado antes. Es por eso que es importante evitar la copia por fotocopia o escaneo, a menos que sea totalmente imprescindible, conociendo los riesgos. Una opción es el tomar una fotografía digital con buena luz natural o artificial, pero no demasiado intensa.

 

Los libros guardados en la biblioteca, si usted no los saca nunca, pueden durar décadas. Sin embargo, tenga cuidado con esto. Hay parásitos de todo tipo que pueden dañar los libros, comiéndose lentamente el papel o el cartón de las tapas. Cada tanto cambie de lugar y revise los libros que no saca desde hace tiempo. Ábralos y mírelos. Si ve hojas dañadas, ya sea comidas, deformadas o con manchas de color que no estaban allí antes, consulte a un especialista.

 

Consejos de uso

A mayor antigüedad, mayor respeto. No hojee un libro antiguo como si fuera una revista de actualidad o un diario; tómese su tiempo. Siéntese cómodamente, apóyelo en una mesa (sobre todo si es muy pesado, para evitar sobresaltos) y consultelo lentamente. Pase las hojas con cuidado; conozca el libro. Si ve que las hojas y la encuadernación no crujen mucho, sabrá que el libro está en buen estado. Si, en cambio, escucha constantes chasquidos, tenga todavía más cuidado. En el caso de los libros cocidos, revise que no se hayan roto las partes del papel que están en contacto con el hilo.

 

Si tiene mascotas, trate de poner los libros más antiguos fuera de su alcance, en los estantes altos. De esta manera no podrán transmitirle parásitos, no podrán rascarlos, etc. En el caso de los niños pequeños, explíqueles porqué no hay que tocarlos o sacarlos. No es necesario ser demasiado severos; basta con hablarles y darles papeles para que se saquen las ganas de escribir y dibujar sanamente.

 

Finalmente, no amontone a sus libros. Si uno de ellos no calza entre los demás, encuentre otro anaquel o estante. Los libros más nuevos pueden soportar otro tipo de abuso, pero los antiguos no. Un punto importante es cuidar la parte superior del lomo, por donde ponemos nuestro dedo para sacarlo. Nunca haga allí mucha fuerza, porque puede romperlo. Lo mejor es dejar espacio para que nuestros dedos (y no nuestras uñas) saquen el libro por los costados, o en su defecto usando los costados y la parte de arriba del lomo.

Palabras Clave: Libro | Antigüedades | Revista | Usado
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