Entre el corazón y el estomágo
Las Plaquetas
Las plaquetas de la sangre son una células que tienen como cometido agregarse o adherirse entre ellas para formar un coágulo y detener así una hemorragia. Ahora bien, si el coágulo se produce cuando no es necesario, éste puede bloquear una arteria principal y producir una trombosis, cuyos efectos pueden ser terribles.
Luego de un infarto
Después de un infarto de miocardio hay un riesgo más elevado de que se formen coágulos en las arterias coronarias, lo que desencadenaría un nuevo infarto. Por ese modivo, en estos casos hay que prevenir la formación de coágulos. Para ello se recomienda administrar indefinidamente a estos pacientes una dosis baja de ácido acetilsalicílico, ya que, además de ser un analgésico, impide que las plaquetas se unan entre sí, por su efecto antiagregante, de forma que no deja que se produzca un coágulo y previene de un nuevo ataque.
Consecuencias
Ahora bien, este fármaco puede provocar irritación del tracto gastrointestinal, principalmente estómago y duodeno, lo que se traduciría en la formación de una úlcera que puede llegar a provocar una hemorragia interna, y es obvio que a mayor dosis del fármaco, mayor es este riesgo. Esto explica que haya que alcanzar un equilibrio entre una dosis que evite los trombos en las arterias y otra que evite la formación de la úlcera, por lo que la cantidad de fármaco administrado es un factor muy importante.
Análisis
Un análisis de los estudios sobre la dosis ideal ha llegado a la conclusión que dosis tan bajas como 30 mg serían capaces de tener efecto antiagregante. Por otra parte, con dosis superiores a 300 mg se favorece el sangrado. De este modo, cuando se administra como antiagregante la cantidad que debería tomarse estaría por debajo de los 100 mg diarios.
Tenga precaución si toma:
- otros fármacos sin receta que lo contienen (analgésicos, antigripales)
- antiinflamatorios, corticoides
- alcohol (contraindicado) |