Hay muchos aficionados a la historia militar; pero los aficionados debemos conformarnos con comprar números sueltos de enciclopedias españolas. Esto plantea algunos problemas a la hora de completarlas. Aquí hay algunos consejos para tener en cuenta a la hora de iniciar y conseguir una colección.
Primer paso: rastrear
El primer paso es averiguar cuántos números tiene dicha enciclopedia. Si es de edición reciente, es relativamente fácil buscar en Internet el nombre de la editorial, su sitio web. Allí posiblemente habrá información en línea, o se podrá consultar a través de un email. También se puede lograr esto consultando en foros de aficionados de este país. Otra opción es buscar el número más elevado que podamos y ver ?en que parte de la película? estamos; así podemos calcular más o menos cuantos tomos faltan.
Tenga en cuenta que cuanto mayor sea el número de libros o fascículos, mayor será el gasto de tiempo y dinero en completar la colección. Si busca números sueltos que tengan particular relevancia para usted, esto no presentará un problema. Pero si no quiere hacerse problemas, puede intentar buscar una enciclopedia o colección que tenga menor cantidad de tomos.
Material de saldo
Es una opción excelente para conseguir gran cantidad de ejemplares. Muchas de las enciclopedias salen, como libros o como fascículos, en España. Cuando la editorial deja de venderlas allí, los tomos sobrantes son vendidos como saldo. En Argentina, muchas librerías suelen comprar a precio muy barato un gran stock de estos libros o fascículos.
La ventaja de esto es que el precio suele ser mucho menor al real, teniendo en cuenta la calidad del libro o revista y el cambio peso-euro. Sin embargo, se nos presentan dos grandes problemas.
El primero es que será difícil completar toda la colección. La editorial vende todos los tomos, sin importar su disponibilidad. Generalmente los primeros números, que se agotan gracias a las ofertas de lanzamiento, son difíciles de encontrar. Luego, de una enciclopedia de, por ejemplo, 25 tomos, tal vez se envían desde España 20 tomos, repetidos en diferentes proporciones. Esto hace que haya huecos en la colección, algo que nadie quiere, particularmente si hay tomos divididos (parte I, parte II, etc.).
Además, cada librería que compra una remesa de estos libros o revistas, lo hace a su vez sin revisar los números. De manera que una librería puede tener los tomos 3 al 10 de una enciclopedia, y otra librería tener los tomos 2 al 8 y 15 al 23, etc. Las librerías no son responsables de esto, ya que compran según las condiciones de las editoriales. Por eso es recomendable, en la medida de lo posible, comprar todos los números que no tengamos en una librería (y hacerlo rápido si tememos que otros nos puedan ganar de mano), y luego buscar una librería diferente que tenga otra combinación de fascículos. Que no hallemos más números nuevos en una librería no significa que en otra no estén los que estamos buscando.
En el caso de una librería on-line, este proceso de compra de varios ejemplares de una sola vez tiene una ventaja extra: amortiza el costo del envío, de manera que a mayor cantidad de ejemplares comprados, más nos conviene la venta. Todo esto puede resultar un proceso lento y frustrante, pero de alguna manera todo buen coleccionista aprende a disfrutar de él al encontrar un número que creía imposible.
El otro gran inconveniente del material de saldo es el estado del libro o revista. Este no es un problema de la librería que nos vende el material, que puede tener todo el cuidado del mundo con su mercancía. Sucede que el material de saldo incluye a veces números dañados, ligeramente mal impresos o encuadernados, etc. Además, el manoseo propio de un puesto de diarios, el transporte que sufrió dentro del país de origen, el transporte por barco hasta nuestro país, etc., todo eso puede dañar el material de diferentes forma.
El caso usual en los libros de tapa dura son los pequeños rayones en las tapas, bordes golpeados y esquinas abiertas. Los casos más extremos son la rotura de la bisagra del encuadernado, que no solamente afean el libro sino que dificultan sacarlo de la biblioteca. Casos más raros, pero posibles, son manchas, rayaduras o dobleces en la hojas, particularmente si el libro es de tapa blanda.
En la medida de lo posible, debemos estar atentos a este tipo de daño. Si tenemos el material a mano, hay que revisarlo atentamente; si hay varias copias del mismo tomo, tratemos de elegir la mejor. Si, por el contrario, estamos comprando por Internet, consultemos al vendedor sobre el estado del material. Es justo que, si usted ofertó antes, reciba la mejor unidad que existe en el lote.
Tenga en cuenta, sin embargo, que hay colecciones o enciclopedias que pueden estar casi todas en mal estado debido a problemas de diverso tipo. Por ejemplo, es difícil encontrar libros de la colección ?Carros de Combate? que no tengan rayaduras y zurcos en la tapa, debido a que en España, esta colección venía dentro de una bolsa con piezas de modelos bélicos a escala. El transporte constante hizo que estas piezas de plástico se clavaran y rasparan las tapas.
Recordemos que esto no es responsabilidad ni mal manejo del librero local, sino una condición de la venta por saldo: por algo es más barata. De todas maneras, a no desesperar. A veces se encuentran ejemplares en buen estado de un número que tenemos dañado. En ese caso asegúrese de comprar primero el ejemplar bueno y recién ahí revender, si lo desea, el de peor estado, para evitar problemas y arrepentimientos de último momento.
Material usado
Otra forma de completar la colección es comprar tomos usados. Esto es particularmente necesario si la enciclopedia es muy vieja. Habrá casos en los que, luego de comprar todos los tomos de saldo que encontramos, tengamos que empezar a buscar usados los que nos faltan.
En este caso lo que se debe hacer es básicamente lo mismo que con el material de salgo, en cuanto a la conservación de los libros o revistas. Sin embargo, en algunos casos es entendible que los precios sean mayores que los de saldo, debido a su valor histórico y bibliográfico. Si la colección es muy vieja, su costo aumenta; a veces conviene más buscar colecciones ya terminadas, incluso encuadernadas, en lugar de rastrear decenas de pequeños fascículos. Un problema con las enciclopedias viejas que venían en fascículos es que las tapas son muy difíciles de encontrar. Esto nos deja con la disyuntiva, una vez comprados todos los números, de dejarlos sueltos o de encuadernarlos con tapas que no corresponden a la colección, lo que puede disminuir su valor en el futuro, si deseamos volver a venderlos.
En todo caso, siempre hay que prevenir un problema que no tiene el material de saldo. Revise y exija del vendedor que muestre el estado de las hojas, que estas no estén escritas, rayadas, rasgadas, etc., y que la encuadernación sea buena. Si esto no es así, puede ser justo pedir un descuento, si es que el vendedor ya no lo ha hecho.
Tenga en cuenta que es muy difícil encontrar material muy viejo en buen estado; esto depende en gran medida de la calidad del papel, encuadernación, etc. Hay libros que con poco uso se desarman, y otros que resisten mucho más. Por eso no sería raro que el libro que va a comprar, aunque parezca muy gastado, haya tenido un uso moderado. A veces la única opción es tolerar un tomo desgastado antes de no poder completar una colección. |