Un lugar puede ser bello, tener un estilo único en materia de decoración y hasta ser exclusivo pero, si no huele bien, ninguna otra característica podrá llamar la atención de quien llegue hasta allí. El olfato es un sentido fundamental que supera, incluso, a la importancia de la vista, ya que, por medio de él, un ser humano puede reactivar recuerdos y despertar distintas emociones.

Cualquier espacio que huela bien, por más sencillo que sea, resultará mucho más atractivo que un lujoso salón donde la buena aromatización brille por su ausencia.
Atentos a este detalle que no es menor, los responsables de Kevingston han decidido recibir a sus clientes en un entorno único donde no sólo se luzcan las prendas de la marca, sino también su logo olfativo.
Esta imagen que, a partir de ahora, se convertirá en su sello corporativo, no puede verse, pero sí sentirse en el aire. Sus impulsores han sido los directivos de la empresa, pero sus verdaderos creadores son los especialistas de Ambientalis®, la compañía líder en el desarrollo de aromas y odotipos.
Con la elaboración de este producto que no cansará a los consumidores por estar presentado en distintas versiones, la firma especializada en marketing aromático le ha acercado a Kevingston una alternativa novedosa y eficaz para fortalecer su imagen corporativa y seducir a sus clientes desde el olfato.
Tras asumir la responsabilidad de ser licenciataria exclusiva de Kevingston Aromas para Ambientes, Ambientalis® se autoimpuso el desafío de crear más de una fragancia que pudiera satisfacer los deseos de todo tipo de consumidor.
Para las personas más arriesgadas y llenas de vitalidad, por ejemplo, la compañía ha creado a Manchester, una opción picante y agreste que ofrece un exótico olor a madera, mientras que Chesire surgió para seducir a quienes conserven un espíritu juvenil y la frescura de la adolescencia. Browlon, por su parte, nació con el objetivo de esparcir un aroma a frutos rojos que pudiera cautivar a los amantes de la vida al aire libre.
Ambientalis® ya cumplió su compromiso de elaborar distintos aromas a la medida de Kevingston y la firma quedó encantada con su flamante identidad olfativa. Ahora sólo resta que el hechizo surta efecto y que todos los consumidores queden maravillados con esta fórmula que se distribuye en aerosoles y aromatizantes líquidos y puede desparramar olores sorprendentes por el auto, los ambientes del hogar y la ropa de todo aquel que se anime a ser seducido por la magia de estos aromas.
Cuando piense en aromatización, piense en Ambientalis. |