La Birome
La Birome fue invención de Ladislao Biro, húngaro nacionalizado argentino, quien logró realizar un invento de éxito mundial.
La inspiración de Ladislao Biro surge luego de observar en una imprenta una máquina rotativa, que imprimía los diarios sin provocar manchas.
Biro comenzó entonces, a buscar la forma de trasladar ese mecanismo a otro manual.
Desechó más de 2.000 piezas que contenía la impresora y surgió así el bolígrafo. Este consistía en ubicar una bola de acero en la punta de un cilindro relleno con tinta especial e implementar que la bola bajara por acción de la gravedad, secándose al tener contacto con el papel.
La dificultad que afrontó Ladislao Biro para la fabricación de su invento fue la tinta, a la que debía darle un tratamiento especial para conseguir el espesor necesario y el secado rápido.
Biro se basó en su propio conocimiento para poder hallar la tinta apropiada.
Demoró seis años en perfeccionar su invento. Para acoplar las bolillas de acero en un dispositivo especial sin freno, tuvo que construir máquinas especiales.
Además de afrontar los problemas técnicos, Briró enfrentó los problemas económicos ya que los inversores no quisieron continuar financiando su proyecto. Solicitó a sus empleados que trabajen sin goce de sueldo hasta que consiguió perfeccionar el sistema de producción y así lanzó al mercado el bolígrafo con gran éxito.
El 10 de junio de 1943 logró patentar su producto en la Argentina, donde por vez primera se financió el invento para comercializarlo e industrializarlo.
En 1944, Biro vendió la patente a Eversharp-Faber por dos millones de dólares y, en Europa, a Marcel Bich (fabricante de los bolígrafos BIC).